¡Candela! Un recién llegado al extranjero

Cuando un cubano llega al extranjero comienza una vivencia que jamás se olvida. Quedaron atrás los sustos de la salida, los trámites de viaje y la visa.

Quedaron atrás los abrazos y las promesas que se hacen antes de tomarse de un palo la coca cola del olvido. ¿Y que cosa es la coca del olvido? Es el refresco que te tomas a diario en la supervivencia del exterior, lejos de todo… ¡así quién no va a olvidarse!

Sentado en el avión para salir de Cuba

Ahí es que respiras profundo. Comienza la aventura en el asiento del avión que te llevará lejos. Todavía hay expectativas de cómo será la llegada, la estancia y el paso de los días. ¡Caballero el que sale de Cuba está en el avión como pescao en nevera!

Pero poco a poco se le van a abriendo a uno las entendederas y empiezas a aclimatarte. Pasas de ser un recién salido, a ser un recién llegado al sitio que te acoge como turista. En esos primeros momentos del viaje cruzando el charco no se siente nostalgia, después es que la cosa se pone terrible pal corazón.

Ajustense los cinturones que ya llegamos al yuma

Claro, eso no hay que aclararlo… para los cubanos el yuma es todo lo que se aleja de Cuba por aire hacia cualquiera de los 5 continentes.

Cuando aterriza el vuelo y todavía da vueltas en el estomago el Katering sabroso de la aerolínea ¡ahí si somos unos recién llegados!

No es raro que siendo cubanos uno piense en llevarse el paquetico de confituras que no alcanzó a comerse, las revistas, los vasitos, los audífonos (todos los que pueda coger) la manta, si es un viaje largo ¡y el chaleco salvavidas, en cualquier vuelo, largo o corto!

Pasas emigración y ahí viene el bofetón de los olores, el aire que parece diferente, los acentos o idiomas diferentes… y tu mente solo dice y repite ¡Estoy fuera de Cuba!

Recién llegado

Las vivencias son diferentes en cada caso. Lo que si le sucede a todo el mundo es la misma emoción de estar en otro lugar que no sea la isla. El cubano recién llegado es como “guajiro en La Habana” que lo mira todo y se asombra de cada cosa que tiene al frente.

¡Nadie puede decir que no es así… pero cuando uno está recién llegado, es cuando piensas más en Cuba! Los días irán pasando y la famosa coca cola del olvido irá haciendo su trabajo en la mente.

También en la cabeza del recién llegado empiezan a amontonarse las preocupaciones y las indecisiones con alguito de miedo.  Las propuestas de trabajo, la renta, la comida… pero también el dinerito que el cubano quiere hacer urgente para mandar para Cuba.

Un recién llegado tiene que resolverse un buen teléfono, y asegurarse la supervivencia. Por supuesto que si… claro que si pensamos en ese momento en que regresemos de visita. Aunque no tengamos la mínima idea de cuando será ese regreso, siempre será una ilusión a lo lejos.

¿Te quedas o regresas?

Esa es la pregunta del millón de pesos. Todos le hacen esa interrogante al cubano recién llegado que no tiene en la cabeza otra cosa que nostalgia mezclada con emoción y un “corcominillo en el fondillo que no le permite tener sociego”

El que llega al extranjero deposita su total y más profunda confianza en la persona que lo ha ido a recibir al aeropuerto. Sea quien sea… esa persona que nos recibe tiene un impacto emocional que se convierte en familia.

A lo mejor las cosas cambian después y los recién llegados se halan los pelos con los que ya estaban, pero de primera instancia hay un agradecimiento grande.

Cuando sales de Cuba y logras hacer la primera llamada a los tres o cuatro días, se le revuelven a uno muchas cosas en el corazón, pero poco a poco, gracias a la famosa coca cola del olvido, todo se va poniendo en orden.

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