¡Niño Cubano! Aquella Colección de estuches de jabones

No muchas personas recuerdan este juego infantil cubano, lleno de picardía y de muchísima ingenuidad.

No ha pasado mucho tiempo… cuando comenzaron a ponerse en práctica las medidas para aliviar las tensiones económicas del período especial fue que comenzó el juego de colección e intercambios.

Cubano de risas

Los cubanos siempre nos hemos caracterizado por sacarle provecho a todo en la vida. Si somos gente de triunfo es porque tenemos la capacidad de reírnos hasta de nuestras propias desgracias. Los niños cubanos no son la excepción, siempre descubriendo nuevos modos de mantener la risa y la diversión en su niñez.

Abrieron las tiendas recaudadoras de divisas, o sea, las shopping… llegó el turismo a Cuba… y con todas estas nuevas opciones se exportaron de un modo u otro hacia la isla una infinidad de productos de calidad, entre ellos, los jabones y las golosinas.

Coleccionistas ingenuos

¡Ahora si lo recuerdas! Los niños tenían un libro lleno de estuches vacíos de jabones o confituras. Era una versión medio rara pero muy interesante de la filatelia. Pero no eran sellos únicos y valiosos lo que tenían en su poder, sino una variedad de envoltorios donde habían estado jabones y golosinas.

El trueque era igual de interesante. Se hacía con todo el que quisiera y por supuesto tuviera material para el intercambio. Se abrían los libros uno frente al otro y eran mostrados para el canje consensuado una infinidad de estuches de nylon o de cartón, de los cuales aún salí el olor de los jabones.

Mientras más, mejor

Y ocurría el intercambio que debía ser en condiciones de igualdad de diseño, color y hasta olor, porque si no ¡no se valía! Así se sentían los niños cubanos que jugaron a esa colección e intercambio como verdaderos dueños de cosas valiosas, perfumadas y lindas… aunque fueran estuches envoltorios vacíos.

No se sabe con exactitud cuándo y dónde comenzó el juego. De lo que se tiene certeza es que constituyó un divertimento para los niños cubanos. Entretenimiento ingenuo que fue desapareciendo a medida que ya se hizo habitual la presencia de productos importados.

¿Y si pensamos en reciclaje de diversión?  ¡Puede ser, suena medio extraño pero puede ser! Lo que sucede es que los niños, en especial los de Cuba, no van a perder la magia y la fantasía de la infancia por muchas carencias que existan. Con lo que sea se arma un mundo de juegos espectacular.

Reciclaje de infancia

Hablando de reciclaje, sin querer los niños estaban adelantándose a una acción social que tiene mucho auge en el mundo actual. Aquellos infantes de la década de los 90 escucharon hablar de la caída del campo socialista y no entendían ni papa. ¡No importa nada de eso de URSS… Lo que importa es tener más estuches que ningún otro niño! Así decían en su hermosa inocencia.

Tal vez no vuelvan a abrirse los libros para mostrar las colecciones de estuches que alguna vez fueron comerciales… tal vez no regrese ese momento feliz, risible y para ellos respetable, cuando se sacaban los nylon de jabones y golosinas para hacer un intercambio justo. Lo que si es cierto es que ese momento, que fue bastante fugaz, quedará como otra chuiquillada cubana.

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