Tres malecones y un mismo mar

Cuba es una isla, y al estar rodeada por el mar, sus habitantes hemos encontrado muchas maneras de entablar relaciones con él.

Una de las más recurrentes es el malecón; y aunque el habanero es el primero que nos viene a la mente, no es el único que existe en Cuba.

Baracoa… ciudad primada y malecón bellísimo

El malecón de Baracoa, bello e impetuoso se encuentra a lo largo de la ciudad de Baracoa, en la costa norte.

Tiene una longitud de dos kilómetros y es muy representativo para los lugareños, pues este es el espacio público que más se aprovecha con fines recreativos, gracias a su privilegiada ubicación.

Construcciones de una época

Se extiende desde la Plaza Cacique Hatuey hasta el Museo de Baracoa Fuerte de Matachín, una de las tres fortificaciones realizadas por los españoles en la ciudad para la defensa de los corsarios y piratas

Belleza irresistible

Por el tipo de construcción que posee, además de los materiales empleados y la cercanía al mar, este lugar es objeto de admiración por parte de visitantes extranjeros.

Pero también los habitantes de la misma provincia y de otras partes del país, se maravillan ante él…no hay quien se le resista….!!!

Es un bello espacio que se recrea por su vista panorámica del mar y su agradable brisa impregnada de salitre.

Su construcción

Su diseño no es uniforme ya que cuenta con superficies diferentes que oscilan entre 7 metros desde el Fuerte de Matachín al Restaurante Caracol, 16 metros desde este al Hotel La Rusa, a partir de allí hasta el final, 14 metros.

En este paseo se realizan las principales actividades recreativas como son los carnavales, eventos culturales, ferias campesinas, festivales deportivos, y fiestas tradicionales

Cienfuegos…la perla del sur…y un malecón envidiable

Otro malecón bellísimo de Cuba es el cienfueguero, al que también se le conoce como el Malecón de Punta Gorda.

Este malecón consolida la imagen marina de la provincia, y se construyó en 1930 e iba a ser financiado por los vecinos.

Pero, finalmente Obras Públicas lo pagó y el dinero que había sido recaudado se utilizó para el alumbrado de la ciudad.

Esta obra de la ingeniería fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

Algunas transformaciones

El malecón de Cienfuegos ha sufrido considerables transformaciones que lo han hecho un lugar inolvidable.

Es un lugar paradisíaco: sobre todo, la calle 37 con sus dos sendas a ambos lados dividida por una acera de aproximadamente de un metro de ancho con césped y jardines con plantas ornamentales.

Cuenta con un muro similar al del Malecón habanero pero se diferencia porque el malecón cienfueguero posee cocoteros sembrados a todo lo largo de la acera.

Una leyenda cienfueguera

A su paso, a lo lejos, se puede ver un cartel del famoso cantante Benny More que dice “Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mí”, y sitios de interés recreativos, cultural y turísticos.

Hermosas edificaciones

El antiguo Yacht Club, el Palacio Azul, el Palacio de Valle, además del Hotel y Castillo de Jagua son algunas de las edificaciones que adornan la hermosa ribera.

No es de extrañar que los primeros vehículos de la época se pasearan por esta calle principal para que sus propietarios disfrutaran de la vista.

Malecón habanero…de todos los cubanos…por siempre

El tercero y más reconocido, es el malecón habanero, que tuvo como primer nombre Avenida del Golfo.

El espacio en que fue construido era pura roca y mar, al que iban algunas familias a disfrutar del mar y el sol, en otras áreas había solo áridos arrecifes y monte.

La construcción de esta obra duró casi treinta años aproximadamente y hoy su belleza se debe en gran parte a las muchas edificaciones cercanas que conservan aun su belleza barroca arquitectónica.

Un símbolo capitalino

Su carácter simbólico se impone hasta la fecha como un espacio abierto de encuentro social, donde confluyen principalmente jóvenes y turistas nacionales e internacionales.

Así emerge el valor sociocultural de esta vía amurallada, que trasciende como hito urbano y se constituye en uno de los símbolos principales del país y de la capital.

En los tres malecones se realizan muchísimas actividades, pero quizás la más representativa, la que más recordamos, donde quiera que estemos, es que es un lugar de encuentro obligado.

Muchas generaciones de cubanos nos hemos reunido en sus muros para amarnos, divertirnos, cantar y hasta llorar, cerca de la belleza de ese mar inmenso… ese mar de todos.

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